Aug 23, 2007

Sociología y neurología ¿ciencias paralelas?

Viendo un episodio de una serie documental titulada Imperios. En concreto la trilogía referida a los griegos y su evolución como sociedad desde las estructuras simples de obediencia y servidumbre de los inicios del hombre hasta aquellas de cooperación que supusieron el germen de la democracia que hoy conocemos y algunos apreciamos. Por un momento he cambiado de tema y he echado un vistazo a un artículo del periódico referido a una reciente investigación realizada en España sobre el funcionamiento del cerebro y una nueva visión que matiza lo asumido hasta ahora como probado.
Siempre me ha resultado interesante el tema del conocimiento, del ordenamiento de la información y de su caracter relativamente difuso en el cerebro humano.
Como una chispa he visto clara de repente la analogía entre cerebro y sociedad. En ambas podemos ver el mismo efecto de cajón de sastre donde aparentemente impera la anarquía y el orden brilla por su ausencia, pero que en definitiva acaba llevando al indiscutible avance y enriquecimiento como ente global (por favor no atribuir a dicho término ninguna segunda lectura, ahora que la globalización en lo económico parece una suerte de invocación a Satanás).
No se trata de dilucidar si el avance es hacia una mejora o un empobrecimiento. Se trata de que en ambos se produce un incremento del "haber" a partir de un modelo razonablemente desorganizado, y hasta cierto punto aleatorio, del conjunto. Aun no siendo un experto en la materia, me atrevo a decir que hay una posibilidad pausible de que tarde o temprano se concluya que los análisis matemáticos sobre el flujo de información, conocimiento, hechos, influencias o como quiera que queramos bautizar las interdependencias internas de una sociedad, coinciden sobremanera con aquellas que tienen lugar en la otra sociedad aludida. Aquella formada por las neuronas del cerebro humano, donde islas de conocimiento, experiencia, sueños y anhelos se entrelazan para crear resultados del todo imprevisibles para la matemática o sociología de nuestros días.
Abordar la sociología como una nueva perspectiva en el análisis de los flujos de todo tipo que llevan a una sociedad a avanzar en su capacidad (lo que no lleva necesariamente a aumentar el bienestar de sus miembros, al igual que mayor conocimiento o experiencia, a menudo proporciona al individuo dolores de cabeza en lugar de la anhelada felicidad) puede ser una herramienta de gran utilidad tanto en el estudio de los procesos cerebrales como, ¿por qué no? en el enfoque de hacia dónde debe ir la inteligencia artificial en la búsqueda de nuevas lineas de actuación.

Escrito en la National Chi Nan University (Dormitory), Pu Li, Taiwan.

Jul 7, 2007

Sanfermines

Ayer fue el chupinazo en mi querida y a veces denostada Pamplona. Por primera vez en 15 años me encuentro lejos en tan marcada ocasión.
Trato de eludir toda la información que se cruza en mi camino referente a las fiestas. Ahora empiezo a sentir un poco esa morriña a la que aluden los gallegos de ultramar cuando el tiempo parece que se detiene con el único objetivo de hacer más larga la espera hasta retornar con los tuyos.
La gran diferencia es que ya no tiene sentido hablar de un retorno. Ahora los míos están aquí, aunque sea más propio el singular en este caso puesto que mi nucleo familiar lo forman 2 personas, contandome a mí.
Como en su día hice al marcharme a Pamplona desde la Tudela de mi infancia y adolescencia, lo propio ahora es ver este país como mi casa lo antes posible. Igual que cuando al clavarse una astilla de madera es mejor una pronta y rápida extracción. Aunque todo el cuerpo nos pida hacerlo poco a poco regulando el dolor, acaba imponiéndose el método expeditivo. Será esa tendencia innata del hombre a la violencia...
En realidad no me quejo de mi situación actual. Soy feliz con mi mujer y mi vida está, momentáneamente libre de sobresaltos. Pero la espada de Damocles en forma de incertidumbre para el futuro se cierne sobre mi cabeza desafiante. Aun quedan cabos que atar hasta poder decir el tan perseguido y deseado "ahora sí, ya puedo descansar, la maquinaria está en marcha y a pleno rendimiento". Quizás haya hecho lo más complicado, venir aquí, terminar mis estudios, casarme, incluso mi primera inmersión en el idioma chino. No cabe duda en cualquier caso de que no puedo referirme a lo que todavía queda como simples flecos. Si mi bagaje intelectual se encuentra debidamente provisto, no puedo decir lo mismo del de tipo material, que en estos momentos se reduce al contenido de un par de maletas, que puedo llamar mías.
Sí, efectivamente, estoy casado y lo que es mío es de mi esposa y viceversa. Desde ese punto de vista las cosas mejoran, pero me resisto al actual status, por más que mi querida Hsiao Ping siempre se preocupe por hacerme sentir cómodo en esta mi situación actual.
Supongo que como en los 6 meses anteriores, en los próximos 6 meses también experimentaré nuevos cambios que dejen estas palabras un poquito más lejos con respecto a mi verdadera situación en la vida. Probablemente no merezca la pena preocuparse en exceso. al fin y al cabo la vida es cambio perpetuo y por mucho que nos empeñemos, no es posible domesticarla para que vaya en la dirección que hemos planeado. Mejor disfrutar del viaje mientras podamos que preocuparnos de una meta que en todo caso indefectiblemente siempre es el deceso.

De todos modos...viva San Fermín, seamos o no católicos.

May 19, 2007

en Taiwan

Tras casi 3 meses en Taiwan, este es un buen momento para reflexionar sobre todo lo que ha ocurrido en mi vida últimamente.
Mi vida actual transcurre de una forma bastante ordenada gracias a la obligación diaria de asistencia a clases de chino. Van a ser 6 meses de curso en la universidad Feng Chia, que al no estar en Pu Li, me obliga a desplazarme todos los dias en un trayecto de varias horas que sin duda me quita tiempo, pero me permite observar mejor el nuevo entorno en el que vivo.
A paso lento, compruebo como mis conocimientos del idioma van avanzando. Me preocupa no obstante que solo me quedan 3 meses de estudio dirigido y que debo aprovechar lo máximo posible ese periodo puesto que luego todo el posible chino que aprenda deberá ser por mi propia cuenta, algo que siempre es más complicado. Recordando siempre que mi novia, ahora esposa, habla el idioma perfectamente y pasará a ser mi profesora oficial a partir de septiembre.
La pobre esta ahora mismo sentada junto a mí, buscando con su ordenador la mejor combinación de billetes para nuestra vuelta a España de vacaciones en Septiembre con la excusa de los papeles que deberé obtener para conseguir la residencia permanente en el país.
No sería justo y además probablemente carecería de interés comparar Taiwan con España. Simplemente son distintos y ahora estoy viviendo aquí. Hay cosas que me gustan más y cosas que me gustan menos con respecto a mi país natal. Pero Velazquez no es mejor ni peor que Picasso, son distintos.
Mi opinión es que lo importante no es tanto el país en sí, sino la parte del mismo en la que te toca vivir. La gente con la que compartes tu vida diaria marca más tu opinión acerca de Taiwan o España que lo que puedas leer en una enciclopedia sobre lugares que no vas a visitar y no van a influir en tu día a día.
Por eso en este momento la incertidumbre impera. No sabemos si finalmente viviremos en Pu Li, más retrasado, menos cosmopolita, pero tranquilo y manejable, a la vez que cercano a Chi Nan, la universidad donde trabaja Hsiao Ping. O bien Taichung, ciudad más importante, con industria y servicios más abanzados, pero menos gobernable y probablemente más estresante.
El sentido común nos dice que hay más probabilidades de que yo consiga un trabajo en esta última ciudad y en todo caso es más cercana a Taipei y mejor comunicada, para el caso de conseguir un trabajo en la capital. Pero por contra, vivir allí implica que Hsiao Ping debería ser la que se desplace a la universidad los días que deba impartir clase o reunirse allí.
Y en esa disyuntiva estamos actualmente, además de muchos otros pequeños detalles que conforman el usual devenir de una pareja recién casada, que al menos no debe conocerse entre sí, porque son muchos los años que llevamos viviendo o compartiendo experiencias juntos como para saber de qué pié cojea cada cual. Sobre todo Hsiao Ping conoce de qué pies cojeo, porque parece que lo hago de los dos. Agradezcamos su eterna paciencia y que su caracter no es en absoluto como el mío, para que el barco siga surcando las procelosas aguas de la vida sin amenazar hundimiento.
Tras el largo parón, creo que es buen momento para interrumpir mi escrito de hoy, no sin antes prometer mayor constancia en este proyecto.